Guardar Una tarde de invierno, mi vecina me pasó un recipiente de su sopa de jamón y frijoles, y cuando levanté la tapa, el aroma a comino ahumado me transportó directamente a una cocina texana que nunca había visitado. Tomé una cucharada y entendí por qué la hacía cada semana—ese equilibrio perfecto entre lo salado del jamón, la cremosidad de los frijoles y ese toque de picante que te hace volver por más. Desde ese día, pido la receta constantemente.
Hace poco hice esta sopa para mis suegros en una reunión familiar, y mi cuñada—que es bastante crítica con la cocina—pidió la receta entre cucharadas. Su hijo, que es un niño de cuatro años, comió tres platos, lo cual nunca había pasado con ninguna sopa. Eso fue cuando supe que había creado algo especial en la olla.
Ingredientes
- 2 tazas de jamón cocido, cortado en cubos (unos 300 g): El jamón es el alma de esta sopa; busca uno de buena calidad sin demasiados aditivos, y no dudes en añadir un poco más si te gusta el sabor intenso.
- 2 tazas de frijoles pintos secos (o 3 latas, escurridas y enjuagadas): Los frijoles secos dan una textura más cremosa después de cocinarse, pero las latas funcionan bien si andas con prisa.
- 1 cebolla amarilla grande, cortada en cubos: La cebolla es la base del sabor, así que tómate tu tiempo para cortarla bien y dejar que se ablande completamente.
- 2 zanahorias medianas, cortadas en cubos: Añaden dulzura natural y equilibran el salado del jamón de manera sutil.
- 2 tallos de apio, cortados en cubos: No los saltes; el apio le da profundidad al caldo que de otro modo no tendrías.
- 1 pimiento rojo grande, cortado en cubos: El color es hermoso, pero también suma vitaminas y un toque de dulzura fresca.
- 2 dientes de ajo, picados: Espera a que esté todo blando antes de añadirlo, de lo contrario se quema y amarga todo.
- 1 jalapeño, sin semillas y picado finamente (opcional): Yo siempre lo pongo; el picante es lo que distingue esta sopa de un caldo cualquiera.
- 1 lata (410 g) de tomates picados: Los tomates en lata funcionan mejor que los frescos porque ya están cocidos y el sabor está concentrado.
- 6 tazas de caldo de pollo bajo en sodio: Usa un caldo que realmente te guste; lo probarás en cada cucharada.
- 1 taza de agua: El agua mantiene el caldo más ligero y permite que los sabores se desarrollen sin ser abrumadores.
- 1 1/2 cucharaditas de comino molido: El comino es el secreto—es lo que hace que esta sopa sepa a Tex-Mex de verdad.
- 1 cucharadita de pimentón ahumado: Dale a la sopa una profundidad ahumada sin necesidad de fuego real.
- 1 cucharadita de orégano seco: Añade notas herbáceas que casan perfectamente con los frijoles.
- 1/2 cucharadita de chile en polvo: Controla la cantidad según cuánto picante te guste; puedes siempre añadir más.
- 1/2 cucharadita de pimienta negra molida: La pimienta fresca molida es siempre mejor que la que viene en los tarros hace años.
- Sal, al gusto: Prueba mientras cocinas; el jamón ya es salado, así que ve con cuidado.
- Cilantro fresco picado, cuñas de limón, aguacate en cubos, queso cheddar rallado (opcionales): Los acompañamientos son donde realmente florece esta sopa; cada persona puede armar la suya a su gusto.
Instrucciones
- Prepara los frijoles si usas secos:
- Lava los frijoles secos bajo agua fría, déjalos en remojo toda la noche en abundante agua. Al día siguiente, escúrrelos y enjuágalos de nuevo; esto reduce la hinchazón y hace que cuezan más parejo.
- Dora las verduras de base:
- En una olla grande o Dutch oven, calienta un poco de aceite a fuego medio y añade la cebolla, zanahorias, apio y pimiento rojo. Deja que se ablanden durante 5 a 7 minutos, moviendo ocasionalmente; quieres que estén translúcidas pero no blandas.
- Suma ajo y jalapeño:
- Agrega el ajo picado y el jalapeño, cocina durante 1 minuto más hasta que sientas el aroma. Si lo haces antes, el ajo se quema; si lo dejas demasiado tiempo, pierden su frescura.
- Junta todo en la olla:
- Ahora vierte el jamón, los frijoles (cocidos o de lata), los tomates, el caldo, el agua y todas las especias. Revuelve bien para que el comino y el pimentón se distribuyan sin dejar polvo en el fondo.
- Lleva a hervor, luego reduce:
- Deja que burbujee unos minutos, luego baja el fuego al mínimo, cubre y deja cocinar durante 1 a 1.5 horas si usas frijoles secos (o 30 a 45 minutos si usas enlatados). Revuelve ocasionalmente.
- Prueba y ajusta:
- Cuando los frijoles estén tiernos, prueba la sopa; quizás necesite más sal, más picante o más comino según tu paladar. Este es el momento de hacerla perfecta para ti.
- Sirve con los acompañamientos:
- Vierte la sopa en platos hondos y deja que cada quien añada cilantro, limón, aguacate y queso a su gusto. Los acompañamientos frescos transforman cada cucharada.
Guardar Mi abuela me enseñó que una sopa es más que comida cuando alguien repite plato y pregunta si hay más. Con esta sopa de jamón y frijoles, es casi garantizado.
Variaciones que Puedes Probar
Una vez hice una versión vegetariana reemplazando el jamón con maíz adicional y chorizo vegano, y sorprendentemente fue igual de deliciosa. La sopa es bastante flexible—puedes jugar con las verduras que tengas a mano, añadir calabacín o maíz, o incluso usar caldo de verduras si lo prefieres. Algunos amigos me han dicho que usan pechuga de pavo ahumada en lugar de jamón, y eso también funciona perfectamente bien.
Cómo Hacer Que Dure Más
Descubrí que esta sopa se congela increíblemente bien si la dejas enfriar completamente primero. Guárdala en recipientes de vidrio o bolsas de congelador durante hasta tres meses, y cuando la descongeles, rehidrata con un poco de caldo de pollo extra si ha quedado demasiado densa. También funciona bien como almuerzo al día siguiente porque los sabores se profundizan mientras está en la nevera.
Acompañamientos que Transforman Todo
La primera vez que sirvió esta sopa, olvidé poner cuñas de limón en la mesa, y un amigo preguntó por qué se sentía plana. Añadí el limón y literalmente vi su cara cambiar—el ácido despierta todo. Sírvela con pan de maíz caliente, tortilla chips crujientes, o incluso arroz blanco al lado, y cada uno encontrará su propia combinación favorita.
- El cilantro fresco y el aguacate no son opcionales si realmente quieres que brille esta sopa.
- Un toque de lima es todo lo que separa una sopa buena de una que la gente sigue pidiendo.
- Mantén los acompañamientos separados en la mesa—que cada persona construya su propio plato perfecto.
Guardar Esta sopa se ha convertido en mi salvavidas los miércoles cuando no sé qué cocinar, porque es fácil, deliciosa y siempre tiene ese algo especial que hace que la gente pregunte por la receta. Espero que disfrutes de hacerla tanto como yo.
Preguntas frecuentes sobre recetas
- → ¿Cómo se preparan los frijoles pinto secos?
Para mejores resultados, se recomienda remojar los frijoles secos toda la noche y enjuagarlos antes de usarlos para tener una textura suave y uniforme.
- → ¿Puedo sustituir el jamón por otra carne?
Claro, el pavo ahumado o el chorizo son opciones sabrosas que aportan variantes interesantes al platillo.
- → ¿Qué especias aportan el sabor característico a esta sopa?
Una combinación de comino, pimentón ahumado, orégano y chile en polvo crea la base aromática y distintiva.
- → ¿Cómo puedo conseguir una textura más cremosa?
Puede licuarse parcialmente la sopa con una batidora de inmersión para lograr una consistencia más suave sin perder el toque de los ingredientes.
- → ¿Qué guarniciones recomiendan para acompañarla?
El cilantro fresco, rodajas de lima, aguacate picado y queso cheddar rallado son opciones ideales para equilibrar sabores y texturas.
- → ¿Es posible preparar una versión sin carnes?
Sí, omitiendo el jamón y usando caldo de verduras, además de agregar más frijoles o maíz, se obtiene una opción vegetariana deliciosa.