Guardar La primera vez que olí este caldo de repollo me sorprendió lo reconfortante que podía ser algo tan simple. Estaba en casa de una vecina en pleno invierno, y ella revolvía una olla enorme mientras me contaba que esta receta venía de su abuela. El vapor llenaba la cocina con ese aroma suave a tomate y tomillo, y yo no podía dejar de pensar en lo cálido que se sentía todo. Desde entonces, cada vez que pico repollo, recuerdo esa tarde fría y la taza humeante que me ofreció sin preguntar.
Una vez preparé esta sopa para unos amigos que llegaron sin avisar, empapados por la lluvia. No tenía nada planeado, pero había un repollo olvidado en el refrigerador y una lata de tomate en la alacena. Media hora después, todos estábamos sentados alrededor de la mesa con tazones humeantes, y alguien dijo que era justo lo que necesitaba. Ese día aprendí que las mejores comidas no siempre vienen de un plan, sino de lo que tienes a mano y un poco de intuición.
Ingredientes
- 1 repollo verde mediano, sin corazón y picado (unas 6 tazas): Es la base de todo, se ablanda hasta volverse sedoso y absorbe cada sabor del caldo sin desarmarse.
- 2 zanahorias medianas, peladas y en rodajas: Aportan dulzura natural y un toque de color que alegra el plato.
- 2 tallos de apio, en rodajas: Dan estructura y ese sabor fresco que equilibra el tomate.
- 1 cebolla amarilla mediana, picada: La cebolla forma la base aromática, cocinada hasta que se vuelve traslúcida y dulce.
- 2 dientes de ajo, picados finamente: Un minuto en la olla y libera ese perfume que transforma todo.
- 1 lata (400 g) de tomates cortados en cubos con su jugo: Le da cuerpo y acidez al caldo sin necesidad de cocinar tomates frescos.
- 2 cucharadas de pasta de tomate: Concentra el sabor y añade profundidad desde el primer hervor.
- 6 tazas (1,5 litros) de caldo de verduras: Usa uno de buena calidad, marca la diferencia entre un caldo sabroso y uno insípido.
- 1 cucharadita de tomillo seco: Su aroma terroso combina perfecto con el repollo y el tomate.
- 1 hoja de laurel: Aporta ese toque herbal sutil que no identificas pero extrañas si falta.
- 1 cucharadita de pimentón ahumado (opcional): Le da una capa extra de sabor como si hubieras cocinado todo en leña.
- Sal y pimienta negra, al gusto: Ajusta al final, cuando los sabores ya se hayan unido.
- 2 cucharadas de perejil fresco picado (para decorar, opcional): Un toque verde fresco justo antes de servir levanta el plato visualmente y en sabor.
Instrucciones
- Sofríe las verduras base:
- Calienta una olla grande a fuego medio con un chorrito de aceite, luego agrega la cebolla, la zanahoria y el apio. Cocina unos 5 minutos, revolviendo de vez en cuando, hasta que se ablanden y la cebolla empiece a brillar.
- Añade el ajo:
- Incorpora el ajo picado y cocina solo 1 minuto, moviendo constantemente para que no se queme. El aroma que desprende te dirá cuándo está listo.
- Agrega el repollo:
- Echa el repollo picado y revuelve bien, dejándolo cocinar de 3 a 4 minutos hasta que empiece a reducirse. Se verá más verde brillante y ocupará menos espacio en la olla.
- Integra la pasta de tomate:
- Mezcla la pasta de tomate y cocina por 1 minuto, cubriendo todas las verduras. Este paso carameliza ligeramente la pasta y profundiza el sabor.
- Vierte los líquidos y especias:
- Añade los tomates con su jugo, el caldo de verduras, el tomillo, la hoja de laurel, el pimentón ahumado si usas, sal y pimienta. Revuelve todo para combinar bien.
- Hierve y luego cocina a fuego lento:
- Sube el fuego hasta que hierva, luego baja a fuego lento, tapa y deja cocinar de 25 a 30 minutos. Las verduras deben estar tiernas y los sabores bien integrados.
- Ajusta y sirve:
- Retira la hoja de laurel, prueba y ajusta la sal si hace falta. Sirve caliente, espolvoreando perejil fresco encima si deseas.
Guardar Hay algo especial en servir esta sopa cuando alguien no se siente bien o simplemente tuvo un mal día. No sé si es el calor del tazón en las manos o el sabor limpio y honesto, pero siempre parece reconfortar más allá del hambre. Una amiga me dijo una vez que esta sopa le recordaba a su infancia, aunque nunca la había probado antes, y creo que eso dice todo sobre el poder de un plato simple hecho con cariño.
Cómo Guardar y Recalentar
Esta sopa se conserva perfectamente en el refrigerador hasta por 5 días en un recipiente hermético. Al recalentarla, hazlo a fuego medio y revuelve suavemente, agregando un chorrito de caldo o agua si espesó demasiado. También congela muy bien hasta por 3 meses, solo asegúrate de dejarla enfriar completamente antes de transferirla a bolsas o contenedores aptos para congelador.
Variaciones que Funcionan
Si quieres hacerla más sustanciosa, añade papas cortadas en cubos junto con el repollo o una lata de frijoles blancos escurridos al final de la cocción. Algunas personas agregan un chorrito de vinagre de manzana justo antes de servir para levantar los sabores, y otras prefieren un toque picante con hojuelas de chile. He probado con col morada en lugar de verde y el color queda espectacular, aunque el sabor es un poco más terroso.
Con Qué Acompañarla
Un buen pan de centeno tostado o un panecillo crujiente es todo lo que necesitas para completar el plato. También va increíble con una cucharada de crema agria o yogur natural encima si no sigues una dieta sin lácteos. A veces sirvo un poco de queso rallado al lado para quien quiera agregarlo, aunque personalmente me gusta tal cual sale de la olla.
- Prueba con crutones de ajo caseros para darle más textura.
- Una ensalada simple de pepino y eneldo es el contraste perfecto.
- Si sobra, úsala como base para un guiso más espeso al día siguiente.
Guardar Esta sopa es de esas recetas que no impresionan a primera vista, pero se ganan tu corazón con cada cucharada. Espero que la prepares cuando necesites algo simple, cálido y honesto, y que te sorprenda tanto como a mí la primera vez.