Guardar El olor a mantequilla dorándose en la olla siempre me transporta a esa tarde de invierno cuando decidí improvisar con lo que tenía en la despensa. Había un paquete de arroz salvaje olvidado, champiñones que necesitaban usarse ya, y pollo en el congelador. No tenía un plan claro, solo hambre y ganas de algo reconfortante. Lo que salió de esa olla fue mucho mejor que cualquier receta que hubiera seguido al pie de la letra. Desde entonces, esta sopa se convirtió en mi refugio cuando el frío aprieta y necesito algo que abrace desde adentro.
Recuerdo haber servido esta sopa en un cumpleaños improvisado cuando mi hermana apareció sin avisar con cinco amigos. No tenía nada planeado, pero esta receta siempre rinde bien y se estira generosamente. Ver cómo todos repetían plato, mojando pan en el caldo espeso, me hizo sentir como si hubiera planeado todo desde el principio. Nadie creyó que la había inventado sobre la marcha, y yo no les aclaré nada.
Ingredientes
- 2 pechugas de pollo deshuesadas y sin piel (unos 400 g), cortadas en cubos: El pollo se cocina rápido y absorbe todos los sabores del caldo, asegúrate de cortarlo en trozos parejos para que se dore uniformemente.
- 250 g de champiñones cremini o blancos, rebanados: Los cremini tienen más sabor terroso, pero los blancos funcionan igual de bien, lo importante es no lavarlos demasiado o absorberán agua.
- 1 cebolla mediana, cortada en cubos: La base aromática que lo sostiene todo, cócela hasta que esté transparente pero no dorada.
- 2 zanahorias medianas, cortadas en cubos: Aportan dulzura natural y color, córtalas del mismo tamaño que el apio para cocción pareja.
- 2 tallos de apio, cortados en cubos: Ese toque fresco que equilibra la cremosidad, no lo omitas aunque parezca opcional.
- 3 dientes de ajo, picados finamente: Agrega profundidad, pero no lo quemes o amargará todo el caldo.
- 1 taza (180 g) de arroz salvaje, enjuagado: Es el alma de esta sopa, su textura firme y sabor a nuez lo hacen especial, enjuágalo bien para quitar el almidón extra.
- 6 tazas (1.5 L) de caldo de pollo (preferiblemente bajo en sodio): Usa uno de buena calidad o casero si puedes, marca toda la diferencia en el sabor final.
- 1 taza (240 ml) de leche entera o crema para batir: Da cremosidad sin ser demasiado pesado, la crema para batir hace una versión más lujosa.
- 1/2 taza (50 g) de queso parmesano recién rallado, más extra para servir: Debe ser recién rallado, el pre rallado no se derrite igual y puede arruinar la textura.
- 3 cucharadas de mantequilla sin sal: Para dorar el pollo y saltear las verduras, la mantequilla aporta riqueza que el aceite no logra.
- 2 cucharadas de harina común (o mezcla sin gluten): Espesa el caldo justo lo necesario, solo asegúrate de cocinarla bien para eliminar el sabor a crudo.
- 1 cucharadita de tomillo seco: Un toque herbal que complementa los champiñones perfectamente.
- 1 hoja de laurel: Agrega complejidad sutil, solo no olvides sacarla antes de servir.
- 1/2 cucharadita de pimienta negra recién molida: La recién molida tiene más potencia y aroma.
- Sal, al gusto: Prueba antes de agregar, el caldo y el parmesano ya aportan bastante.
- Perejil fresco picado (opcional, para decorar): Un toque de color y frescura al final.
Instrucciones
- Dorar el pollo:
- En una olla grande o cacerola de hierro, derrite 2 cucharadas de mantequilla a fuego medio. Agrega el pollo cortado en cubos y cocina durante 5 a 6 minutos, moviéndolo ocasionalmente hasta que esté dorado y cocido por dentro, luego pásalo a un plato y reserva.
- Saltear las verduras:
- En la misma olla, añade la cucharada restante de mantequilla y saltea la cebolla, zanahorias y apio por 4 a 5 minutos hasta que estén suaves. Incorpora los champiñones y el ajo, cocina otros 4 minutos hasta que los hongos suelten su líquido y comiencen a dorarse.
- Hacer el roux:
- Espolvorea la harina sobre las verduras, revuelve bien y cocina por 1 minuto para eliminar el sabor a harina cruda. Este paso es clave para que la sopa espese sin grumos.
- Agregar líquidos y arroz:
- Vierte gradualmente el caldo de pollo mientras revuelves para evitar grumos. Añade el arroz salvaje, tomillo, hoja de laurel, pimienta negra y una pizca de sal.
- Cocinar a fuego lento:
- Lleva a ebullición, luego reduce el fuego a bajo, tapa y deja cocinar a fuego lento por 35 a 40 minutos, revolviendo de vez en cuando hasta que el arroz esté tierno. El arroz salvaje toma su tiempo, no te apures.
- Terminar la sopa:
- Regresa el pollo cocido a la olla, incorpora la leche y el queso parmesano. Cocina por 3 a 4 minutos hasta que esté bien caliente y ligeramente espeso, ajusta la sazón con más sal y pimienta si es necesario.
- Servir:
- Retira la hoja de laurel, sirve en tazones hondos y decora con parmesano extra y perejil fresco si gustas. Sirve bien caliente con pan crujiente al lado.
Guardar Una noche mi sobrino, que normalmente rechaza cualquier cosa verde o con textura extraña, pidió una segunda porción de esta sopa. Me miró con los ojos brillantes y dijo que el arroz parecía tesoros escondidos en el mar cremoso. Desde ese día, cuando viene a casa, no pregunta qué hay de cena, solo si hay sopa de tesoros.
Ajustes y Variaciones
Puedes mezclar arroz salvaje con arroz integral para acortar el tiempo de cocción unos 10 minutos. Si quieres una versión vegetariana, simplemente omite el pollo y usa caldo de verduras, añade más champiñones o incluso garbanzos cocidos para mantener la sustancia. Para los días en que tienes prisa, el pollo rostizado comprado es tu mejor aliado, solo desmenúzalo y agrégalo al final. He probado con crema de coco en lugar de lácteos y quedó sorprendentemente bien, aunque cambia un poco el perfil de sabor.
Cómo Almacenar y Recalentar
Esta sopa dura hasta 4 días en el refrigerador en un recipiente hermético. El arroz seguirá absorbiendo líquido, así que cuando recalientes, agrega un chorrito de caldo o leche y revuelve bien a fuego medio. También se puede congelar por hasta 3 meses, aunque la textura de los lácteos puede cambiar un poco al descongelar. Yo prefiero congelarla antes de agregar la leche y el parmesano, y los incorporo frescos al momento de recalentar.
Maridaje y Servicio
Un pan rústico con corteza crujiente es el acompañamiento perfecto, ideal para mojar en el caldo cremoso. Si quieres elevar la experiencia, sirve con una copa de Sauvignon Blanc bien frío, su acidez corta la cremosidad de manera elegante. Para una comida completa, añade una ensalada simple de rúcula con limón y aceite de oliva.
- Un pan de masa madre recién horneado convierte esto en una cena memorable.
- Espolvorea hojuelas de pimienta roja si te gusta un toque picante.
- Sirve en tazones precalentados para mantener la temperatura más tiempo.
Guardar Cada vez que preparo esta sopa, siento que estoy creando algo más que comida, es calidez líquida que llena la cocina de vapor y promesas. Espero que en tu casa también se convierta en ese plato que pides cuando necesitas consuelo y sabor sin complicaciones.