Guardar El olor del ajo chisporroteando en la sartén siempre me hace pensar en las noches entre semana cuando llego tarde del trabajo. Este platillo nació de una de esas tardes en las que el cansancio ganaba, pero el hambre pedía algo mejor que comida rápida. Resulta que una sola sartén, algunos ingredientes básicos y media hora pueden transformarse en una cena que sabe a restaurante. La mezcla de miel con ajo tiene algo mágico: dulce, salado, reconfortante. Desde entonces, lo preparo casi cada quincena.
La primera vez que lo serví, mi hermana llegó de improviso justo cuando destapé la sartén. El vapor salió cargado de ese aroma a soya y sésamo, y ella se quedó parada en la cocina diciendo que olía como su restaurante asiático favorito. Terminamos comiendo directo de la sartén, paradas junto a la estufa, riendo porque no quisimos esperar ni a poner la mesa. Ese día entendí que las mejores cenas no siempre necesitan mantel.
Ingredientes
- Muslos de pollo deshuesados (450 g): Uso muslos porque quedan más jugosos que la pechuga, pero si prefieres algo más ligero, la pechuga también funciona bien, solo vigila que no se reseque.
- Arroz blanco de grano largo (200 g): Enjuágalo bien bajo el grifo hasta que el agua salga clara, esto evita que quede pastoso y ayuda a que cada grano se separe perfectamente.
- Floretes de brócoli (175 g): Los añado al final para que conserven ese color verde brillante y un toque crujiente, nada de brócoli aguado aquí.
- Zanahoria mediana: Aporta dulzura natural y un poquito de color, además se cocina justo en el tiempo del arroz.
- Cebolletas (3 unidades): Guarda algunas rebanadas para decorar al final, el contraste entre las cocidas y las frescas le da mucha vida al plato.
- Miel (3 cucharadas): Es el alma dulce de la salsa, balancea perfecto con la soya y hace que todo se caramelice suavemente.
- Ajo (4 dientes): Pícalo finito para que suelte todo su sabor, el ajo fresco marca una diferencia enorme frente al polvo.
- Salsa de soya baja en sodio (60 ml): Prefiero baja en sodio porque así controlo mejor la sal, pero si usas regular, reduce un poco la cantidad.
- Vinagre de arroz (1 cucharada): Ese toque ácido levanta todos los sabores y evita que la salsa sea demasiado empalagosa.
- Aceite de sésamo (1 cucharada): Un chorrito al final y todo huele a comida asiática auténtica, no te saltes este ingrediente.
- Pimienta negra molida (1/2 cucharadita): Solo un toquecito para darle profundidad sin tapar los demás sabores.
- Caldo de pollo bajo en sodio (480 ml): Es el líquido que cocina el arroz y absorbe todo el sabor de la salsa, usa uno de buena calidad si puedes.
- Semillas de sésamo (opcional): Para decorar al servir, le dan un toque crujiente y bonito visualmente.
Instrucciones
- Prepara la salsa:
- En un tazón pequeño, mezcla la miel, el ajo picado, la salsa de soya, el vinagre de arroz, el aceite de sésamo y la pimienta negra. Bate bien con un tenedor hasta que la miel se disuelva completamente y todo quede integrado.
- Dora el pollo:
- Calienta una sartén honda grande a fuego medio-alto con un chorrito de aceite, luego añade los trozos de pollo y séllalos unos 2-3 minutos por lado hasta que estén doraditos. No te preocupes si no están cocidos por dentro todavía, se terminarán de cocer con el arroz.
- Agrega el arroz y vegetales:
- Incorpora el arroz enjuagado, los cubitos de zanahoria y casi todas las cebolletas rebanadas a la sartén. Revuelve bien para que todo se mezcle con el pollo y los jugos que soltó.
- Vierte los líquidos:
- Añade la salsa que preparaste y el caldo de pollo, mezclando para que el arroz quede bien cubierto. Sube el fuego y deja que rompa en un hervor suave.
- Cocina tapado:
- Baja el fuego a mínimo, tapa la sartén y deja cocinar por 15 minutos sin destapar. La tentación de revisar es fuerte, pero el vapor atrapado es clave para que el arroz quede perfecto.
- Añade el brócoli:
- Levanta la tapa rápidamente y esparce los floretes de brócoli sobre el arroz sin revolverlos, solo distribúyelos de manera uniforme. Vuelve a tapar y cocina otros 8-10 minutos hasta que el arroz esté tierno y el líquido absorbido.
- Reposa y esponja:
- Retira del fuego y deja reposar tapado por 5 minutos, esto ayuda a que el arroz termine de asentarse. Luego destapa y esponja suavemente con un tenedor para separar los granos.
- Sirve:
- Sirve caliente en platos hondos, decorando con las cebolletas reservadas y una lluvia de semillas de sésamo. El contraste de colores y texturas hace que cada bocado sea diferente.
Guardar Un domingo mi sobrino, que normalmente rechaza todo lo verde, se comió tres porciones de este platillo. Me confesó que el brócoli sabía diferente porque estaba cubierto de esa salsa dulce. Desde entonces, su mamá me pide la receta cada mes y me manda fotos de él comiendo vegetales sin quejarse. A veces la magia no está en esconder los ingredientes, sino en hacerlos irresistibles.
Variaciones Que Funcionan
He probado este platillo con ejotes y pimientos morrones cuando no tengo brócoli, y queda igual de sabroso. También puedes añadir media cucharadita de hojuelas de chile rojo a la salsa si te gusta el picante, o cambiar el pollo por camarones grandes que se cocinan en menos tiempo. Una vez usé quinoa en lugar de arroz y funcionó perfecto, solo ajusta el líquido según las instrucciones del paquete. La estructura de la receta es tan flexible que acepta casi cualquier proteína o vegetal que tengas en el refrigerador.
Cómo Almacenar y Recalentar
Las sobras duran hasta cuatro días en un recipiente hermético en el refrigerador, aunque en mi casa rara vez llegan al segundo día. Para recalentar, añade una cucharada de agua o caldo al recipiente y calienta en el microondas tapado por 2-3 minutos, revolviendo a la mitad para que el calor se distribuya parejo. También puedes recalentarlo en una sartén a fuego medio con un chorrito de aceite, removiendo constantemente para evitar que se pegue. El brócoli pierde un poco de textura al recalentar, pero el sabor se mantiene intacto.
Consejos de Servicio
Este platillo es abundante por sí solo, pero si quieres completar la comida, una ensalada de pepino con vinagre de arroz le va perfecto. También combina increíble con un vino blanco fresco como Sauvignon Blanc, que corta la dulzura de la miel sin pelear con los sabores asiáticos. Cuando tengo visita, lo sirvo en tazones individuales y dejo las semillas de sésamo y cebolletas en la mesa para que cada quien decore a su gusto.
- Si lo haces para meal prep, divide en porciones individuales antes de refrigerar y tendrás almuerzos listos toda la semana.
- Acompaña con salsa sriracha o más soya al lado para quienes quieran ajustar el sabor a su gusto.
- Las cebolletas frescas al final no son decoración, realmente transforman el plato con ese toque crujiente y fresco.
Guardar Este platillo de una sola sartén me ha sacado de apuros más veces de las que puedo contar, y cada vez que lo preparo me recuerda que cocinar en casa no tiene que ser complicado para ser delicioso. Espero que te traiga tantas cenas felices como me ha traído a mí.