Guardar El aroma del queso cheddar derritiéndose sobre el brócoli siempre me transporta a esas tardes frías cuando necesitaba algo reconfortante y rápido. Esta sopa apareció en mi cocina casi por accidente, cuando tenía pollo sobrante y un racimo de brócoli que pedía ser usado. Lo que comenzó como una improvisación se convirtió en mi refugio favorito cuando el frío aprieta. Ahora la preparo sin pensar, moviendo la cuchara con esa confianza que solo da repetir algo que nunca falla. Es cremosa, sustanciosa y desaparece del plato en minutos.
Recuerdo haberla servido una noche lluviosa cuando unos amigos llegaron empapados y hambrientos. No había planeado nada especial, pero esta sopa salvó la velada. Todos repitieron y uno incluso preguntó si era receta secreta de familia. Desde entonces, se convirtió en mi as bajo la manga para esas reuniones informales donde quieres impresionar sin complicarte. La cocina olía tan bien que los vecinos tocaron la puerta preguntando qué cocinaba.
Ingredientes
- Pechuga de pollo cocida: Usa pollo rostizado del supermercado si tienes prisa, nadie notará la diferencia y ahorrarás tiempo valioso.
- Floretes de brócoli fresco: Córtalos en trozos pequeños para que se cocinen parejo, los tallos también sirven si los picas fino.
- Zanahoria: Aporta un toque de dulzura natural que balancea el queso, no la omitas aunque parezca insignificante.
- Cebolla y ajo: La base aromática que construye todo el sabor, sofríelos hasta que tu cocina huela a hogar.
- Leche entera: La versión descremada no da la misma cremosidad, aquí vale la pena no escatimar.
- Caldo de pollo bajo en sodio: Controlas mejor la sal final, los caldos comerciales suelen pasarse.
- Queso cheddar fuerte rallado: Rállalo tú mismo, el pre-rallado tiene almidones que evitan que se derrita suave.
- Mantequilla sin sal: Para el roux que espesará la sopa sin agregar sal extra.
- Harina común: Dos cucharadas bastan para darle cuerpo, usa harina sin gluten si lo necesitas.
- Tomillo seco y pimentón: Hierbas discretas que redondean el sabor sin robarse el protagonismo.
- Sal y pimienta negra: Ajusta al final cuando pruebes, cada queso tiene diferente nivel de sal.
Instrucciones
- Sofríe la base aromática:
- Derrite la mantequilla en una olla grande a fuego medio y agrega cebolla, zanahoria y ajo. Cocina moviendo ocasionalmente durante 4 a 5 minutos hasta que las verduras se ablanden y la cebolla se vuelva translúcida, el olor dulce te avisará cuando estén listas.
- Prepara el roux:
- Espolvorea la harina sobre las verduras y revuelve sin parar durante 1 o 2 minutos. Este paso es crucial porque cocinar la harina elimina el sabor crudo y creará la textura cremosa que buscas.
- Incorpora los líquidos:
- Vierte poco a poco el caldo y la leche mientras bates constantemente con un batidor. Hazlo despacio para evitar grumos, la paciencia aquí se recompensa con una sopa sedosa.
- Cocina el brócoli:
- Añade los floretes de brócoli, tomillo, pimentón, sal y pimienta. Lleva a hervor suave y cocina 10 a 12 minutos hasta que el brócoli esté tierno pero aún verde brillante, nadie quiere brócoli grisáceo.
- Agrega el pollo:
- Incorpora el pollo cocido y deja que se caliente durante 5 minutos más. Este tiempo permite que los sabores se integren completamente.
- Derrite el queso:
- Retira la olla del fuego y agrega el queso cheddar rallado poco a poco, revolviendo hasta que se derrita completamente. Fuera del fuego evita que el queso se separe o quede aceitoso.
- Ajusta y sirve:
- Prueba y corrige la sazón si hace falta. Sirve caliente en tazones hondos, con queso extra encima si te sientes generoso.
Guardar Hubo una tarde en que mi sobrina, quien juraba odiar las verduras, pidió tercera porción de esta sopa. Su mamá me miró incrédula mientras la niña raspaba el fondo del plato buscando más brócoli. Ese día entendí que a veces solo se trata de presentar los ingredientes de forma diferente. La sopa no solo alimenta, también puede cambiar opiniones y crear pequeños momentos de victoria en la mesa familiar.
Variaciones Que Funcionan
He probado esta receta con coliflor en lugar de brócoli y funciona perfectamente, le da un tono más suave y elegante. También añadí papas en cubos una vez que tenía unas por usar, y la sopa quedó más contundente, casi como un guiso ligero. Si te gusta el picante, unas hojuelas de chile rojo al final despiertan todos los sabores. La versatilidad de esta base cremosa te permite jugar según tu humor o lo que encuentres en el refrigerador.
Cómo Guardar y Recalentar
Esta sopa aguanta bien en el refrigerador hasta tres días en un recipiente hermético. Al recalentarla, hazlo a fuego bajo y agrega un chorrito de leche o caldo porque tiende a espesarse al reposar. El queso puede separarse un poco al congelarla, así que si planeas guardarla más tiempo, considera congelar la base sin queso y añadirlo fresco al recalentar. Siempre revuelve suavemente para que recupere esa textura cremosa que la hace irresistible.
Acompañamientos Perfectos
Un pan crujiente para mojar en la sopa convierte esto en una comida completa y reconfortante. Una ensalada verde simple con vinagreta de limón balancea la cremosidad del plato. Si quieres algo más sustancioso, unos crotones caseros de ajo encima añaden textura y diversión.
- Sirve en tazones precalentados para que se mantenga caliente más tiempo.
- Decora con cebollino fresco picado o perejil para un toque de color.
- Si sobra, llévala al trabajo al día siguiente, sabe aún mejor reposada.
Guardar Esta sopa se ha ganado su lugar en mi repertorio de recetas confiables, esas que preparas sin receta porque ya viven en tu memoria muscular. Espero que también se convierta en uno de tus rescates favoritos para esos días cuando solo quieres algo tibio, rico y fácil.