Guardar El olor de la mantequilla derritiéndose con cebolla siempre me trae recuerdos de tardes tranquilas en la cocina. Esta sopa cremosa de papa con repollo nació un día en que tenía poco más que verduras en la despensa y ganas de algo reconfortante. No esperaba que fuera tan sedosa, ni que el repollo se volviera tan dulce al cocinarse lento. Desde entonces, es mi respuesta a las noches frías cuando necesito algo que abrace desde adentro. Simple, honesta y sorprendentemente elegante.
Recuerdo haber servido esta sopa una noche lluviosa para unos amigos que llegaron empapados y cansados. No había nada especial planeado, solo un tazón humeante con perejil fresco encima y pan crujiente al lado. La cocina olía a tomillo y mantequilla, y todos repitieron. Esa noche aprendí que la comida más simple puede convertirse en la más memorable cuando llega en el momento justo.
Ingredientes
- Mantequilla sin sal (2 cucharadas): Proporciona una base rica y suave para sofreír las verduras, asegúrate de que no se queme al derretirla.
- Cebolla amarilla grande (1 unidad, cortada en cubos): Se carameliza ligeramente y aporta dulzura natural, córtala pareja para una cocción uniforme.
- Ajo (2 dientes, picados): Un minuto de cocción es suficiente, más tiempo puede amargar la sopa.
- Repollo verde (1/2 cabeza, unos 400 g, en rodajas finas): Se ablanda y endulza maravillosamente, no te preocupes si parece mucho al principio.
- Papas russet (700 g, peladas y cortadas en cubos): Son las reinas de la cremosidad, su almidón espesa la sopa de manera natural.
- Zanahorias medianas (2 unidades, peladas y cortadas en cubos): Aportan color y un toque de dulzura terrosa que complementa el repollo.
- Caldo de verduras (1 litro): Elige uno de buena calidad, es el alma líquida de esta sopa.
- Leche entera o crema (250 ml): Añade suavidad aterciopelada al final, no la hiervas o puede cortarse.
- Hoja de laurel (1 unidad): Infunde un aroma sutil y profundo, retírala antes de licuar.
- Tomillo seco (1/2 cucharadita): Un toque herbáceo que une todos los sabores sin dominar.
- Sal y pimienta negra recién molida: Ajusta al final, las papas absorben mucho y necesitan generosidad.
- Nuez moscada (una pizca, opcional): Un secreto que aprendí tarde, eleva la cremosidad con apenas un toque.
- Perejil fresco picado (2 cucharadas): El brillo verde final que despierta cada cucharada.
Instrucciones
- Comienza con la base aromática:
- Derrite la mantequilla en una olla grande a fuego medio y añade la cebolla cortada en cubos. Cocina unos 4 minutos, revolviendo de vez en cuando, hasta que esté suave y traslúcida pero sin color dorado.
- Despierta el ajo:
- Agrega el ajo picado y revuelve durante 1 minuto hasta que perfume la cocina. No lo dejes dorarse o se volverá amargo.
- Incorpora las verduras principales:
- Añade el repollo en rodajas finas y las zanahorias en cubos, saltea durante 5 minutos hasta que comiencen a ablandarse. Notarás cómo el repollo reduce su volumen considerablemente.
- Agrega las papas y el caldo:
- Incorpora las papas, la hoja de laurel, el tomillo y el caldo de verduras. Lleva a ebullición y luego reduce el fuego a un hervor suave sin tapar.
- Cocina hasta la ternura:
- Deja cocinar durante 20 a 25 minutos, hasta que las papas estén completamente tiernas y se deshagan fácilmente al presionarlas con una cuchara. Este es el momento en que la magia del almidón comienza a espesar la sopa.
- Licúa parcialmente:
- Retira la hoja de laurel y usa una licuadora de inmersión para procesar la sopa solo parcialmente, dejando algunos trozos para textura. Si prefieres, transfiere solo la mitad a una licuadora regular y luego regrésala a la olla.
- Añade la cremosidad final:
- Incorpora la leche o crema, mezclando bien, y sazona con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada si deseas. Calienta suavemente sin dejar que hierva.
- Sirve con amor:
- Sirve en tazones hondos, espolvorea perejil fresco picado encima y acompaña con pan crujiente si lo deseas.
Guardar Hay algo especial en servir una sopa que hiciste con tus propias manos y ver cómo la gente se relaja al primer sorbo. Esta receta me ha acompañado en días grises, en cenas improvisadas y en momentos en que solo quería cocinar algo sin complicaciones. No necesita presentación elegante ni ingredientes exóticos, solo honestidad en un tazón. Y eso, a veces, es todo lo que necesitamos.
Variaciones Que Puedes Probar
Si buscas una versión vegana, simplemente reemplaza la mantequilla con aceite de oliva y usa leche vegetal como la de avena o almendra, que aportan cremosidad sin lácteos. Para una versión más sustanciosa y no vegetariana, agrega tocino picado y dorado al principio, o trozos de salchicha ahumada junto con las papas. Las papas Yukon Gold son una alternativa maravillosa si quieres aún más cremosidad natural. Un chorrito de vino blanco seco al sofreír las verduras también añade profundidad inesperada.
Consejos de Almacenamiento
Esta sopa se conserva perfectamente en el refrigerador hasta por 4 días en un recipiente hermético, y de hecho, su sabor mejora al día siguiente cuando los sabores se asientan. Al recalentarla, hazlo a fuego suave y agrega un chorrito de caldo o leche si ha espesado demasiado. Puedes congelarla hasta por 2 meses, aunque la textura de las papas puede cambiar ligeramente al descongelar. Para mejores resultados al congelar, enfría completamente antes de transferir a bolsas o recipientes aptos para congelador.
Maridaje y Presentación
Esta sopa pide a gritos un buen pan crujiente para mojar, como una baguette recién horneada o pan de masa madre tostado con mantequilla. Un vino blanco fresco y ligeramente dulce como un Riesling complementa maravillosamente la dulzura del repollo y la cremosidad de las papas. Si prefieres cerveza, una ale clara o una lager suave funcionan de maravilla. Para una presentación más especial, añade un chorrito de aceite de oliva de buena calidad, unas hojitas de tomillo fresco o incluso un poco de queso parmesano rallado encima.
- Sirve en tazones precalentados para mantener la temperatura por más tiempo.
- Acompaña con una ensalada verde simple para equilibrar la cremosidad.
- Guarda un poco de perejil fresco para espolvorear justo antes de servir, el color hace toda la diferencia.
Guardar Esta sopa es un abrazo en forma líquida, y espero que te traiga tanta paz como a mí cada vez que la preparo. Que tu cocina se llene de buenos aromas y tu mesa de momentos cálidos.