Guardar Una mañana de domingo, mientras buscaba algo que pudiera recalentar toda la semana sin perder sabor, se me ocurrió juntar dos cosas que siempre me han gustado: la avena horneada y el pastel de zanahoria. No esperaba que funcionara tan bien, pero el olor a canela llenó la cocina y supe que había dado con algo especial. Desde entonces, esta receta vive en mi refrigerador cada vez que necesito desayunos listos sin complicaciones. Es reconfortante, nutritiva y sabe a postre, aunque realmente es un desayuno completo. Nunca pensé que rallar zanahorias a las 7 de la mañana se volvería parte de mi rutina.
La primera vez que llevé esta avena horneada a una reunión familiar, mi tía pensó que era un bizcocho y se sorprendió al descubrir que era desayuno. Mis sobrinos, que normalmente rechazan cualquier cosa con avena, repitieron dos veces. Desde ese día, se convirtió en mi comodín para mañanas ocupadas y también para esos momentos en que quieres ofrecer algo casero sin pasar horas en la cocina. Me gusta cortarla en cuadritos y guardarla en el refrigerador, lista para calentar en el microondas. Es uno de esos platos que te hacen sentir organizado y cuidado al mismo tiempo.
Ingredientes
- Avena en hojuelas tradicional: La base de todo, aporta textura masticable y te mantiene satisfecho por horas.
- Canela molida: Es el alma de este desayuno, le da ese toque cálido que recuerda al pastel de zanahoria.
- Nuez moscada: Un pequeño toque que eleva el sabor sin robarse el protagonismo.
- Polvo de hornear: Ayuda a que la mezcla quede esponjosa en lugar de compacta.
- Sal: Equilibra los sabores dulces y resalta las especias.
- Nueces picadas: Opcionales, pero añaden ese crujido y sabor a nuez que complementa perfectamente.
- Coco rallado sin azúcar: Otra opción que aporta textura y un ligero sabor tropical.
- Leche: Puedes usar láctea o vegetal, lo importante es que sea sin azúcar añadida si eliges vegetal.
- Huevos grandes: Actúan como aglutinante y le dan estructura a la avena horneada.
- Miel de maple pura o miel: El endulzante natural que le da ese sabor reconfortante sin sentirse empalagoso.
- Extracto puro de vainilla: Una cucharadita transforma el sabor y lo hace más profundo.
- Aceite de coco derretido o mantequilla sin sal: Aporta humedad y una textura suave.
- Zanahorias finamente ralladas: El ingrediente estrella, aporta dulzura natural y humedad sin que notes pedazos grandes.
- Pasas: Pequeños bocados dulces que se esconden entre la avena y sorprenden al morder.
Instrucciones
- Prepara el horno y el molde:
- Precalienta el horno a 350°F (175°C) y engrasa ligeramente un molde cuadrado de 9x9 pulgadas (23x23 cm). Usa aceite en aerosol o un poco de mantequilla para evitar que se pegue.
- Mezcla los ingredientes secos:
- En un tazón grande, combina la avena, canela, nuez moscada, polvo de hornear, sal, nueces y coco. Revuelve bien para que las especias se distribuyan uniformemente.
- Prepara la mezcla húmeda:
- En otro tazón, bate la leche, huevos, miel de maple, vainilla y aceite de coco derretido hasta integrar todo. La mezcla debe verse homogénea y ligeramente espumosa.
- Agrega las zanahorias y pasas:
- Incorpora las zanahorias ralladas y las pasas a la mezcla húmeda, revolviendo para que se distribuyan. Las zanahorias le darán humedad y color a cada bocado.
- Combina todo:
- Vierte la mezcla húmeda sobre los ingredientes secos y mezcla hasta que todo esté bien incorporado. No sobrebatas, solo asegúrate de que no queden grumos secos en el fondo.
- Hornea:
- Vierte la mezcla en el molde preparado y extiende uniformemente con una espátula. Hornea durante 35 minutos o hasta que el centro esté firme y la superficie dorada.
- Enfría y sirve:
- Deja reposar al menos 10 minutos antes de cortar en porciones. Puedes servir tibio, a temperatura ambiente o frío directamente del refrigerador.
Guardar Un día frío de invierno, calenté una porción en el microondas y la cubrí con un poco de yogur griego y miel extra. Ese contraste entre lo tibio de la avena y lo fresco del yogur me hizo darme cuenta de que este desayuno no solo alimenta, también reconforta. Desde entonces, cada vez que lo preparo, pienso en esas mañanas lentas donde el tiempo parece estirarse un poco más. Se convirtió en mi forma de cuidarme sin mucho esfuerzo, algo que siempre está ahí cuando lo necesito.
Opciones Para Personalizarla
He probado esta receta con tantas variaciones que ya perdí la cuenta. Puedes cambiar las nueces por pecanas o almendras fileteadas, o simplemente omitirlas si alguien tiene alergia. Las pasas se pueden sustituir por arándanos secos, dátiles picados o incluso chips de chocolate si quieres darle un toque más indulgente. Si prefieres una versión vegana, usa huevos de linaza (2 cucharadas de linaza molida con 5 cucharadas de agua) y leche vegetal. También he añadido un poco de jengibre molido cuando quiero un sabor más especiado, y siempre funciona.
Cómo Almacenarla y Recalentarla
Esta avena horneada es ideal para meal prep porque se mantiene fresca hasta 5 días en el refrigerador. Yo la corto en porciones individuales y las guardo en contenedores herméticos, así solo saco lo que voy a comer. Para recalentar, 30 segundos en el microondas son suficientes, aunque también puedes comerla fría si te gusta. Si quieres congelarla, envuelve cada porción en papel film y guárdalas en una bolsa para congelador, duran hasta 3 meses. Al descongelar, deja reposar a temperatura ambiente o calienta directamente desde el congelador.
Ideas Para Servir
Aunque esta avena horneada es deliciosa tal cual, a veces me gusta vestirla un poco. Un chorrito extra de miel de maple, una cucharada de yogur griego o un puñado de fruta fresca como moras o plátano en rodajas la transforman. También funciona como base para un parfait: alterna capas de avena, yogur y frutas en un vaso. He servido porciones tibias con una bola de helado de vainilla en ocasiones especiales y nadie creyó que era desayuno.
- Prueba con un poco de mantequilla de almendra derretida encima.
- Espolvorea semillas de chía o hemp para un boost extra de nutrientes.
- Acompaña con café con leche o té chai para una combinación perfecta.
Guardar Esta receta se ha convertido en una de esas cosas que preparo sin pensar, como quien hace café por las mañanas. Espero que te funcione tan bien como a mí y que se vuelva parte de tus mañanas también.