Guardar El olor a canela llenando la cocina un domingo por la mañana es algo que nunca envejece. Este pastel de manzana horneado llegó a mi vida cuando estaba demasiado cansada para voltear panqueques pero necesitaba algo casero y reconfortante. Una amiga holandesa me contó cómo su abuela lo hacía en una fuente grande, dejando que el horno hiciera todo el trabajo mientras ella preparaba café. Desde entonces, se convirtió en mi salvavidas para desayunos familiares sin estrés. Es cálido, especiado y llena la casa con la promesa de una mañana lenta.
La primera vez que lo hice fue para un brunch improvisado con vecinos. Todos llegaron con sueño y despeinados, pero cuando saqué esta fuente dorada del horno, las conversaciones se detuvieron. Alguien dijo que olía como la cocina de su infancia. Esa mañana aprendí que la comida sencilla, hecha con cariño, puede crear recuerdos instantáneos. Desde entonces, siempre lo preparo cuando quiero que la gente se sienta en casa.
Ingredientes
- Manzanas grandes (como Granny Smith o Honeycrisp), peladas y en rodajas finas (3 unidades): Usa manzanas firmes que mantengan su forma al hornear, las Granny Smith aportan acidez mientras que las Honeycrisp dan dulzura natural.
- Jugo de limón (1 cucharada): Evita que las manzanas se oxiden y añade un toque brillante que balancea el azúcar.
- Harina de trigo (250 g): La base que sostiene todo, tamízala si tienes grumos para un pastel más esponjoso.
- Polvo para hornear (1 cucharadita): Da el impulso necesario para que la masa suba suavemente sin quedar pesada.
- Bicarbonato de sodio (1/2 cucharadita): Trabaja con el polvo para hornear para lograr una textura ligera y aireada.
- Sal (1/2 cucharadita): Nunca la omitas, resalta todos los sabores dulces y especiados.
- Canela molida (1 1/2 cucharaditas): El alma de este pastel, usa canela fresca para un aroma más potente.
- Nuez moscada molida (1/4 cucharadita): Un toque sutil que añade calidez y profundidad sin robar protagonismo.
- Azúcar granulada (150 g): Endulza la masa y ayuda a crear esa corteza dorada que todos aman.
- Azúcar morena clara (75 g): Aporta humedad y un sabor acaramelado que complementa las manzanas perfectamente.
- Huevos grandes (2 unidades): Unen todo y dan estructura, asegúrate de que estén a temperatura ambiente para mejor mezcla.
- Leche entera (240 ml): Mantiene el pastel húmedo y suave, la grasa de la leche entera hace la diferencia.
- Mantequilla sin sal derretida y enfriada (115 g): Añade riqueza y sabor, enfríala un poco para no cocinar los huevos al mezclar.
- Extracto de vainilla (2 cucharaditas): Un toque aromático que redondea todos los sabores y añade calidez.
- Azúcar para el topping (2 cucharadas): Se carameliza en el horno creando una capa crujiente irresistible.
- Canela para el topping (1/2 cucharadita): Un último beso especiado antes de hornear.
Instrucciones
- Prepara el horno y el molde:
- Precalienta tu horno a 175°C y engrasa generosamente una fuente de 23x33 cm con mantequilla o spray antiadherente. Este paso parece obvio, pero un molde bien engrasado es la diferencia entre un pastel que sale perfecto y uno que se pega desesperadamente.
- Prepara las manzanas:
- Pela, descorazona y corta las manzanas en rodajas finas y uniformes, luego mézclalas con el jugo de limón en un bol grande. El limón no solo evita que se pongan cafés, también añade un contraste ácido que hará brillar cada bocado.
- Mezcla los ingredientes secos:
- En un bol aparte, bate la harina, polvo para hornear, bicarbonato, sal, canela y nuez moscada hasta que todo esté bien distribuido. Tómate un momento para oler esa mezcla, es pura magia especiada.
- Combina los ingredientes húmedos:
- En otro bol grande, bate el azúcar granulada, azúcar morena y los huevos hasta que quede suave y espumoso. Luego añade la leche, mantequilla derretida y vainilla, batiendo hasta que todo esté perfectamente integrado y brillante.
- Une todo sin sobremezclar:
- Agrega gradualmente los ingredientes secos a los húmedos, revolviendo con movimientos suaves hasta que apenas se combinen. La clave aquí es parar cuando aún veas algunos grumos pequeños, sobremezclar hará un pastel gomoso en lugar de tierno.
- Incorpora las manzanas y vierte:
- Dobla las manzanas preparadas dentro de la masa con cuidado, luego vierte todo en la fuente engrasada y extiende uniformemente con una espátula. Las manzanas deben estar repartidas por toda la masa, no todas flotando en la superficie.
- Añade el topping especiado:
- Mezcla el azúcar y la canela del topping en un bol pequeño y espolvorea uniformemente sobre la masa. Este detalle crea una costra dorada y crujiente que te hará volver por más.
- Hornea hasta la perfección:
- Hornea durante 40 minutos o hasta que el pastel esté dorado y un palillo insertado en el centro salga limpio. Tu cocina olerá como un sueño de otoño, resiste la tentación de abrir el horno antes de tiempo.
- Enfría y sirve:
- Deja enfriar ligeramente antes de servir, está delicioso tibio con un toque de azúcar glass o una cucharada de crème fraîche. Algunos prefieren yogurt de vainilla, y honestamente, todo funciona con este pastel.
Guardar Hay algo mágico en servir este pastel en una mesa llena de gente recién despierta. Una mañana, mi hijo pequeño me dijo que olía como si el sol hubiera entrado a la cocina. Esa frase tonta se me quedó grabada. Desde entonces, cada vez que lo hornea, pienso en cómo la comida simple puede pintar recuerdos en palabras de niños. Es más que un pastel, es el pretexto perfecto para quedarse un rato más en pijama.
Cómo Elegir las Mejores Manzanas
No todas las manzanas funcionan igual en este pastel. Las Granny Smith aportan acidez y firmeza, mantienen su forma incluso después de 40 minutos en el horno. Las Honeycrisp son más dulces y jugosas, perfectas si preferís un sabor más suave y menos ácido. Yo suelo mezclar ambas variedades para lograr un equilibrio perfecto entre dulce y ácido. Evitá manzanas como Red Delicious que se vuelven harinosas al cocinar. La frescura importa, una manzana firme al tacto siempre dará mejores resultados que una que ya perdió su crujido.
Variaciones para Cada Gusto
Este pastel es increíblemente versátil y acepta cambios sin protestar. Podés añadir un puñado de pasas o nueces picadas a la masa para darle textura extra y un toque crujiente. Si querés hacerlo sin lácteos, sustituí la leche por leche de almendras o avena y usá mantequilla vegana, funciona perfectamente. Para una versión sin gluten, reemplazá la harina común por una mezcla sin gluten de buena calidad, solo asegurate de que contenga goma xantana. También probé agregar un toque de jengibre molido junto con la canela, y el resultado fue espectacular para los días fríos.
Almacenamiento y Recalentamiento
Las sobras (si es que quedan) se guardan bien en el refrigerador por hasta tres días, cubrí la fuente con film transparente o pasá las porciones a un recipiente hermético. Para recalentar, usá el horno a 150°C durante 10 minutos o el microondas por 30 segundos, el horno mantiene mejor la textura. También podés comerlo frío directo del refrigerador, algunos dicen que así sabe casi como un pastel de manzana tradicional. Si querés congelarlo, envolvé las porciones individuales en papel aluminio y guardalas en una bolsa para freezer hasta por dos meses. Descongelá a temperatura ambiente y recalentá suavemente antes de servir.
- Siempre dejá enfriar completamente antes de cubrir para evitar condensación que arruine la textura.
- Recalentá solo la porción que vas a comer para mantener el resto fresco y esponjoso.
- Acompañalo con crema batida fresca o helado de vainilla para convertirlo en postre instantáneo.
Guardar Este pastel de manzana horneado es la prueba de que no necesitás recetas complicadas para crear algo memorable. Cada bocado tibio, especiado y lleno de manzanas tiernas te recordará que las mejores mañanas son las que huelen a canela y se comparten sin prisa.