Guardar Había un domingo donde no tenía ganas de cocinar nada complicado, pero necesitaba algo fresco y lleno de color. Saqué el repollo que tenía olvidado en el cajón de las verduras, unos tomates secos que guardaba desde hacía semanas, y empecé a cortar sin pensar demasiado. El resultado fue una ensalada tan vibrante que parecía que acababa de llegar del mercado. Desde entonces, esta receta es mi salvación cuando quiero algo rápido, saludable y que impresione sin esfuerzo.
Recuerdo haber preparado esta ensalada para una cena improvisada con amigos. No esperaba gran cosa, pero todos repitieron y me pidieron la receta antes de irse. Creo que fue la combinación de texturas y ese toque dulce de los tomates secos lo que los conquistó. Desde esa noche, siempre la llevo a reuniones y nunca sobra nada en el bol.
Ingredientes
- Repollo morado (3 tazas, 300 g, finamente rebanado): Aporta ese color vibrante y una textura crujiente que sostiene toda la ensalada, corta las hojas bien finas para que se integren mejor con el aderezo.
- Repollo verde (2 tazas, 200 g, finamente rebanado): Más suave que el morado, balancea los sabores y añade volumen sin dominar, asegúrate de que las tiras sean uniformes.
- Zanahoria mediana (1, en juliana): Suma dulzura natural y un toque de color naranja brillante, ralla o corta en tiras largas y delgadas.
- Pimiento rojo pequeño (1, finamente rebanado): Da jugosidad y un ligero toque dulce que complementa los tomates secos, elige uno firme y brillante.
- Cebollas de cambray (3, finamente rebanadas): Aportan un sabor fresco y ligeramente picante sin ser agresivo, usa tanto la parte blanca como la verde.
- Tomates secos en aceite (1/2 taza, 80 g, escurridos y rebanados): Son la estrella de la ensalada, dulces, concentrados y llenos de sabor, guarda un poco del aceite para el aderezo si quieres.
- Perejil fresco (1/4 taza, picado): Añade frescura herbácea y un toque de verde brillante, pica las hojas justo antes de usar.
- Eneldo fresco (2 cucharadas, picado): Su sabor anisado y delicado eleva toda la ensalada, es perfecto con vegetales crudos.
- Cebollino fresco (2 cucharadas, picado): Sutil, suave y aromático, complementa las cebollas de cambray sin repetir sabores.
- Aceite de oliva extra virgen (4 cucharadas): La base del aderezo, usa uno de buena calidad porque su sabor se nota muchísimo.
- Vinagre de vino blanco o de manzana (2 cucharadas): Aporta acidez equilibrada que realza todos los ingredientes, el de manzana es más suave y ligeramente frutal.
- Miel o jarabe de arce (1 cucharada): Balancea la acidez del vinagre y armoniza con la dulzura de los tomates secos, usa arce si prefieres una opción vegana.
- Mostaza Dijon (1 cucharadita): Emulsiona el aderezo y le da profundidad de sabor, no la omitas porque hace toda la diferencia.
- Ajo (1 diente, finamente picado): Un toque sutil que no domina pero que se siente en cada bocado, pícalo bien pequeño para evitar sorpresas.
- Sal y pimienta negra al gusto: Ajusta al final después de mezclar todo, prueba siempre antes de servir.
Instrucciones
- Prepara los vegetales:
- En un bol grande para ensalada, coloca el repollo morado, el verde, la zanahoria en juliana, el pimiento rojo y las cebollas de cambray. Mezcla ligeramente con las manos para distribuir los colores de manera uniforme.
- Agrega los tomates y hierbas:
- Incorpora los tomates secos rebanados, el perejil, el eneldo y el cebollino picados. Revuelve con suavidad para que las hierbas se integren sin aplastarse.
- Emulsiona el aderezo:
- En un bol pequeño o frasco con tapa, combina el aceite de oliva, el vinagre, la miel, la mostaza Dijon, el ajo picado, sal y pimienta. Bate enérgicamente con un tenedor o agita el frasco hasta que el aderezo esté cremoso y bien mezclado.
- Viste la ensalada:
- Vierte el aderezo sobre los vegetales y mezcla con pinzas o cucharas grandes, asegurándote de que cada ingrediente quede bien cubierto. No tengas miedo de meter las manos si es necesario, a veces es la mejor herramienta.
- Deja reposar y sirve:
- Deja que la ensalada repose unos 10 minutos antes de servir para que los sabores se fusionen y el repollo se ablande ligeramente. Prueba y ajusta sal o acidez si lo necesitas.
Guardar Una tarde llevé esta ensalada a un almuerzo familiar y mi tía, que nunca come repollo crudo, repitió dos veces. Me dijo que los tomates secos hacían magia y que las hierbas frescas le recordaban al jardín de su infancia. Fue uno de esos momentos donde una receta sencilla se convierte en un puente entre generaciones y gustos.
Variaciones Que Funcionan
Si quieres añadir proteína, prueba con garbanzos asados crujientes o tiras de pollo a la parrilla desmenuzado. También puedes agregar queso feta desmoronado o nueces tostadas para darle más cuerpo. Una vez le puse manzana verde en cubitos y el contraste ácido con los tomates dulces fue espectacular.
Cómo Guardarla Sin Que Se Arruine
Esta ensalada aguanta bien en el refrigerador hasta dos días si la guardas en un recipiente hermético. El repollo no se pone aguado como la lechuga, así que es perfecta para preparar con anticipación. Eso sí, si sabes que sobrará, guarda un poco de aderezo aparte y agrégalo justo antes de servir para refrescar los sabores.
Consejos Para Servirla
Sirve esta ensalada fría o a temperatura ambiente, nunca caliente porque pierde toda su frescura. Es ideal junto a carnes asadas, pescados a la plancha o simplemente sobre una tostada con hummus. Si organizas una parrillada o picnic, esta ensalada viaja perfecto y no necesita cubiertos especiales.
- Espolvorea semillas de girasol o calabaza tostadas justo antes de servir para añadir un crujido extra.
- Si no encuentras tomates secos en aceite, rehidrata los secos normales en agua tibia por 15 minutos.
- Acompaña con pan rústico o galletas de semillas para una comida ligera y completa.
Guardar Esta ensalada es de esas recetas que te salvan el día sin complicaciones y que siempre quedan bien. Espero que la disfrutes tanto como yo y que se convierta en un básico de tu cocina.