Guardar Una tarde calurosa de verano, abrí el refrigerador buscando algo refrescante y encontré medio repollo olvidado. No tenía ganas de cocinar nada pesado, así que recordé una ensalada crujiente que había probado en un pequeño restaurante tailandés. Improvisé con lo que tenía, rallé el repollo con prisa, y el resultado fue tan brillante y lleno de vida que terminé comiéndola directamente del tazón. Esa tarde aprendí que las mejores recetas a veces nacen del hambre y la creatividad.
La primera vez que llevé esta ensalada a una reunión familiar, mi tía me preguntó si la había comprado en algún restaurante elegante. Me reí porque literalmente la había preparado en diez minutos mientras todos llegaban. Cuando compartí lo fácil que era, tres personas me pidieron la receta antes de terminar de comer. Desde entonces, se convirtió en mi arma secreta para impresionar sin estrés.
Ingredientes
- 4 tazas de repollo verde rallado: Usa repollo fresco y firme, las hojas externas suelen ser más duras así que retíralas, el centro es donde está la dulzura crujiente que buscas.
- 2 tazas de repollo morado rallado: Además de aportar color espectacular, tiene un toque más terroso que complementa perfectamente al verde, no te saltes este ingrediente.
- 1 zanahoria mediana en juliana: Córtala en tiras finas y largas para que se integre bien, una zanahoria grande puede dominar demasiado la textura.
- 3 cebollas de cambray en rodajas finas: Tanto la parte blanca como la verde aportan un sabor fresco y ligeramente picante que equilibra la dulzura del aderezo.
- 1/2 taza de hojas de cilantro fresco picado: Si no te gusta el cilantro, prueba con menta fresca o albahaca tailandesa, cambia completamente el perfil pero sigue siendo delicioso.
- 1/3 taza de nueces de la India o cacahuates tostados picados: Los prefiero tostados porque su sabor es más profundo, y picarlos en trozos irregulares da bocados sorpresa.
- 2 cucharadas de semillas de sésamo tostadas: Tuesta las semillas en una sartén seca por dos minutos, el aroma que liberan es increíble y transforma la ensalada.
- 3 cucharadas de aceite de sésamo tostado: Este es el alma del aderezo, no uses aceite de sésamo regular porque no tiene ese sabor ahumado característico.
- 2 cucharadas de vinagre de arroz: Su acidez suave balancea la riqueza del aceite sin agredir el paladar como lo haría un vinagre más fuerte.
- 1 cucharada de salsa de soja o tamari: El tamari es tu mejor opción si necesitas que sea libre de gluten, pero cualquiera de los dos funciona para ese toque salado umami.
- 1 cucharada de jugo de lima fresco: Siempre fresco, nunca embotellado, la diferencia en brillo y frescura es abismal.
- 1 cucharada de miel o jarabe de maple: Necesitas ese toque dulce para redondear los sabores ácidos y salados, ajusta según tu gusto personal.
- 1 cucharada de jengibre fresco rallado: Rállalo justo antes de usarlo para capturar todos sus aceites picantes y aromáticos, el jengibre en polvo no logra el mismo efecto.
- 1 diente de ajo picado finamente: Un diente es suficiente, más puede dominar el delicado balance de sabores asiáticos que buscamos.
- 1 cucharadita de sriracha o salsa de chile (opcional): Agrega esto si te gusta el picante, yo siempre lo pongo porque ese calorcito sutil eleva todo.
Instrucciones
- Prepara la base crujiente:
- En un tazón grande, mezcla el repollo verde, morado, la zanahoria, las cebollas de cambray y el cilantro con tus manos, masajeando ligeramente para que los vegetales se conozcan. Verás cómo los colores se entrelazan creando un arcoíris comestible que ya huele fresco.
- Crea el aderezo mágico:
- En un tazón pequeño o frasco con tapa, combina el aceite de sésamo, vinagre de arroz, salsa de soja, jugo de lima, miel, jengibre rallado, ajo y sriracha. Bate vigorosamente con un tenedor o agita el frasco hasta que todo se emulsione y luzca brillante y unificado.
- Une todo con amor:
- Vierte el aderezo sobre los vegetales y mezcla con dos cucharas grandes o tus manos limpias, asegurándote de que cada hebra de repollo quede bañada en esa mezcla dorada. No tengas miedo de ensuciar un poco, esta es la parte más satisfactoria.
- El toque final crujiente:
- Justo antes de servir, espolvorea las nueces picadas y las semillas de sésamo, luego mezcla suavemente una última vez. Si los agregas demasiado pronto, pueden perder su crujido perfecto que es lo que hace esta ensalada tan adictiva.
- Sirve con estilo:
- Lleva la ensalada a la mesa inmediatamente para disfrutar del máximo crujido, o refrigérala hasta dos horas si prefieres que los sabores se integren más profundamente. Ambas versiones son deliciosas, solo depende de tu humor y tiempo disponible.
Guardar Un domingo por la tarde, preparé esta ensalada para acompañar unos tacos de pescado y mi esposo, que normalmente ignora las ensaladas, se sirvió tres veces. Me confesó que le gustaba tanto por el contraste entre lo crujiente, lo cremoso del aderezo, y ese toque picante inesperado. Ahora cada vez que la hago, bromea diciendo que es la única ensalada que merece espacio en su plato, y honestamente, entiendo perfectamente a qué se refiere.
Cómo Almacenar y Aprovechar Sobras
Si por alguna razón te sobra ensalada, guarda los vegetales y el aderezo por separado en recipientes herméticos en el refrigerador. El repollo crudo aguanta hasta tres días sin problema, y el aderezo dura una semana entera sin perder sabor. Cuando quieras comer, simplemente mezcla la porción que necesites con un poco de aderezo fresco, agrega nueces nuevas, y tendrás una comida rápida que sabe recién hecha. He usado las sobras de repollo aderezado como relleno para wraps con pollo rostizado y ha sido un almuerzo salvavidas más de una vez.
Variaciones Que He Probado
Una noche sin cilantro en casa, usé hojas de menta fresca y el resultado fue sorprendentemente refrescante, casi como una ensalada de verano vietnamita. Otra vez agregué mango en cubitos y edamame cocido para convertirla en una comida completa, y mi hija quedó fascinada con los colores y sabores. Si te sobra pollo asado o camarones a la plancha, córtalos y mézclalos directo en la ensalada con un poco más de aderezo, se transforma en un bowl completo y balanceado. También he sustituido el repollo por col rizada masajeada cuando quiero algo más nutritivo y terroso, aunque pierdes un poco del crujido característico.
Consejos Para Servir y Presentar
Me gusta servir esta ensalada en un tazón grande de cerámica blanca para que los colores realmente resalten y se vean apetitosos. Si estás haciendo una cena más elegante, sírvela en platos individuales con las nueces y semillas espolvoreadas encima justo al momento, luce profesional sin esfuerzo. Acompaña con proteínas a la parrilla como salmón glaseado, costillas coreanas, o incluso tofu crujiente para una opción vegana completa.
- Prepara los vegetales con anticipación pero guárdalos sin aderezo hasta el último momento.
- Si llevas esta ensalada a una reunión, transporta el aderezo en un frasco aparte y mézclalo al llegar.
- Decora con un chorrito extra de sriracha y algunas hojas de cilantro enteras para darle ese toque de restaurante.
Guardar Esta ensalada se ha vuelto mi respuesta para esos días donde necesito algo ligero pero lleno de sabor, y siempre me sorprende lo satisfecha que me siento después de comerla. Espero que la disfrutes tanto como yo, y que se convierta en tu salvavidas de comidas rápidas también.